Nike Presto Extreme 3

Esta vez eran pocos, y yo llevaba ya completo e impreso el formulario que hay en la web. Solo declaramos la cámara réflex, el objetivo que llevábamos, un gps y un disco rígido. Pablo (mi marido) llevaba su celular pero no fue necesario declararlo porque solo se declaran los de última generación como iphone 6, iphone 6 plus o similares.

Hoy por hoy es cada vez más difícil aprovecharse de esas facilidades dada la digitalización del dinero y los acuerdos trasnacionales que permitan el intercambio de información financiera. Hay algunos que creen que se está terminando la era de la plata negra, ya que es cada día más difícil blanquear guita que uno tiene debajo del colchón o en un galpón, sufriendo las vicisitudes del clima. Yo no concuerdo del todo: cada día aparecen más medios para evadir, desde bitcoin al arte o el oro..

A lo más alguna verticalidad en movimiento. Ahí se queda Giacometti. Se diría que encontró su voz, que halló el lugar a donde todo artista ansía llegar, el libro donde queda resumida su vida. Si no le sobra la «pasta» y le ha costado ahorrar un «huevo» lo primero que has de ajustar es lo que más dinero te llevará en tu viaje. Lo mejor es buscar la relación calidad precio, para evitar dormir en una «pocilga» por ejemplo o que no logres conciliar el sueo porque un avión pasa por encima de tu lecho. Elegid las semana/s lejos de temporada alta, los mejores meses para viajar son Abril y Septiembre, los precios están bajos y no tendremos que soportar las inclemencias del tiempo.

Literalmente, cada juguete con el que jugaba era un héroe de rescate, o alguna variación. Su película fue Rescue Heroes. L no tenía una película favorita de Disney, no le interesaba, estaba afuera explorando, corriendo, montando o jugando con sus héroes de rescate indicó..

Estábamos haciendo un gran tiempo. Diez horas después de haber iniciado la marcha estábamos ya a apenas 30 millas del destino, lo cual era todo un logro ya que esperábamos que el viaje nos ocupara unas 12 horas incluyendo paradas intermedias. Pero entonces tenía que llegar Seattle.

Con este ritual damos por terminada nuestra relativamente fugaz visita a Arlington, que nos ha llevado alrededor de un par horas. Las sealizaciones vuelven a poner difícil perderse en el camino de vuelta hasta la estación de metro. Todavía con mucho tiempo por delante antes de pensar en comer y dirigirnos al aeropuerto, decidimos hacer un último intento desesperado de conseguir un souvenir muy especial para mi cuado.

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